Gestión del Estrés Térmico: Protocolos para evitar sanciones de SUNAFIL

Gestión del Estrés Térmico por SUNAFIL con Lucemedic

Fecha: 9 febrero, 2026

El verano este 2026 ha iniciado marcando récords históricos en la costa y sierra del Perú. Según los últimos reportes del SENAMHI, ciudades clave para la industria como Piura, Ica, Arequipa y Lima están registrando índices de radiación ultravioleta (IUV) que oscilan entre los 15 y 17 puntos, categorizados técnicamente como «Extremadamente Altos».

Para las gerencias de Recursos Humanos y los departamentos de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), estas cifras trascienden el reporte meteorológico; representan una alerta roja operativa. En el contexto actual, donde SUNAFIL ha intensificado sus operativos de fiscalización preventiva en sectores como construcción, agroindustria y minería, la gestión del estrés térmico deja de ser una medida de confort para convertirse en un pilar indispensable de cumplimiento legal y continuidad del negocio.


Más allá de la temperatura: El factor WBGT

Uno de los errores más comunes en la gestión de seguridad es medir el riesgo basándose únicamente en la temperatura ambiental (termómetro simple). Sin embargo, la normativa técnica y los estándares ISO 7243 exigen el monitoreo del índice WBGT (Wet Bulb Globe Temperature o Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo).

Este indicador es crítico porque combina la temperatura del aire, la humedad relativa (muy alta en Lima y el norte), la velocidad del viento y la radiación solar directa. Un trabajador en una zanja sin ventilación a 28°C puede estar en mayor riesgo mortal que uno en campo abierto a 32°C con viento. Ignorar esta distinción técnica es a menudo la causa raíz de desmayos y accidentes que podrían haberse prevenido con una correcta matriz de riesgo.


El costo oculto: Impacto en la productividad y siniestralidad

El impacto económico del calor extremo es cuantificable y alarmante. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) proyecta que el estrés térmico provocará una pérdida global de horas de trabajo equivalente al 2.2% para el 2030, debido a la reducción fisiológica del ritmo laboral.

En términos de seguridad, la ecuación es clara: un cerebro deshidratado y sometido a estrés térmico pierde capacidad cognitiva y motora. La estadística indica que la probabilidad de cometer errores críticos aumenta hasta un 40% bajo estas condiciones, elevando exponencialmente el riesgo de atrapamientos, caídas a desnivel o accidentes vehiculares. Por tanto, invertir en prevención no es un gasto, es un blindaje contra paradas de planta y costos por siniestralidad.


Cumplimiento normativo: Lo que SUNAFIL auditará este 2026

Bajo el paraguas de la Ley N° 30102, que dispone medidas preventivas contra los efectos nocivos de la radiación solar, la fiscalización laboral se centra en tres evidencias tangibles que su empresa debe tener listas:

1. Ingeniería y administrativas: No basta con entregar gorros. El inspector verificará la existencia de zonas de sombra (fijas o móviles) para los descansos y la rotación de horarios para minimizar la exposición entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m.

2. Gestión de EPPs específicos: Se auditará el registro de entrega de bloqueadores solares (con protección UVA/UVB), lentes con filtro UV400 y vestimenta de manga larga con certificación UPF. La falta de estos registros firmados es causal directa de multa.

3. El IPERC: El riesgo por radiación solar debe estar explícitamente identificado y evaluado en su Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos (IPERC) por puesto de trabajo.


La estrategia de aclimatación y respuesta a emergencias

La mayoría de los casos severos de golpe de calor ocurren durante los primeros cuatro días de trabajo de un colaborador nuevo o que retorna de vacaciones. Para mitigar esto, la medicina ocupacional recomienda implementar un Protocolo de Aclimatación Progresiva: iniciar el primer día con un 20% de exposición laboral e incrementar un 20% diario. Esto permite que el sistema cardiovascular del trabajador se adapte y optimice su tasa de sudoración.

Finalmente, es vital capacitar a las brigadas en la distinción entre agotamiento por calor y golpe de calor. Ante un colaborador con piel seca, caliente y confusión mental (signos de golpe de calor), el tiempo es vida. El protocolo exige llamar a emergencias de inmediato y priorizar el enfriamiento rápido (inmersión en agua fría o paños húmedos en zonas de alta vascularización como axilas e ingles).

⚠️ Importante: Jamás se debe intentar hidratar oralmente a una persona con alteración de conciencia, ya que existe un alto riesgo de broncoaspiración.

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La gestión del trabajo en verano requiere pasar de la reacción a la prevención técnica. En Lucemedic, nos especializamos en diseñar protocolos de vigilancia médica que no solo cumplen con la normativa de SUNAFIL, sino que se adaptan a la realidad climática de cada operación, asegurando que su equipo se mantenga sano, seguro y productivo.

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